Cinco malos hábitos que podrían estar saboteando tus metas de ejercicio

mujer cansada sudando

¿Te has estado esforzando haciendo ejercicio pero los resultados que quieres se observan lentamente? Si tienes problemas para lograr tus metas con el ejercicio, los siguientes malos hábitos podrían ser los culpables. ¿Quieres saber las buenas noticias? En cuanto sepas cuáles son, se pueden romper con facilidad. 

1. Vas al gimnasio con demasiada frecuencia. Sí, de veras.

Lo entendemos perfectamente. Te encanta esa sensación de dedicarle tiempo al ejercicio. Sin embargo, puede que demasiado sea… pues, demasiado. Así como tú necesitas descanso, los músculos también. ¿Músculos con falta de sueño? Pues sí, así es. Es muy importante que acomodes tiempo de recuperación en tu horario de ejercicio y en definitiva debes dormir de siete a nueve horas todos los días.

2. Haces muchos ejercicios cardiovasculares… y nada más.

Los ejercicios cardiovasculares son increíbles. Solo que, a veces, hacer únicamente eso es motivo de que no se vean resultados. ¿Cuál es la solución? Hay que ser un maestro de la combinación. Combina los ejercicios cardiovasculares con algo de entrenamiento de fuerza. Se pueden hacer las dos cosas en una sesión de gimnasio o en idas separadas.    

3. Haces ejercicio con el estómago vacío.

Pues sí, algunos deportistas profesionales se ejercitan en ayunas. Sin embargo, ellos han llegado a un punto en el que han hecho muchos ajustes con los tiempos de las comidas, las proporciones de proteínas y otros complejos detalles alimenticios. A menos que te estés preparando para las Olimpiadas (en cuyo caso, ¡tienes todo nuestro apoyo!), lo más probable es que te venga bien hacer una comida ligera o comer un bocadillo antes de ir al gimnasio. De esa manera, el nivel de azúcar en la sangre no baja mientras haces ejercicio, lo cual puede causar mareo y fatiga. Unos 45 minutos antes de hacer ejercicio, come una barra de proteínas, yogur o una fruta, para que mantengas el nivel de energía.

4. Todo lo que haces es subirte a los aparatos.  

Subirse a los aparatos es muy tentador. Claro que se obtienen beneficios al trabajar todo el cuerpo. No obstante, si vas al gimnasio regularmente, es buena idea concentrarse en una región del cuerpo en cada visita. Con eso llevas los músculos a un punto de fatiga, lo cual en realidad es algo bueno. A partir de ahí, los músculos se tienen que recuperar (¡durante los días de descanso!), y, al hacerlo, se fortalecen. ¿Quieres simplificar las cosas? Dedica unos días a trabajar la parte superior del cuerpo (brazos, espalda y músculos abdominales), y otros días a la parte inferior (piernas y glúteos).  

5.  Te mantienes fiel a tu rutina.

Es fantástico ser constante, sobre todo con el ejercicio. Sin embargo, eso no significa que hay que hacer lo mismo una y otra vez. Cuando eso sucede, el cuerpo se acostumbra y no responde de la misma forma que lo haría si se le desafiara. Lo que es peor aún es que te puedes aburrir y es ahí donde empiezas a salirte de la rutina. Trata de cambiar de maneras simples, como hacer menos repeticiones con pesas más pesadas al hacer ejercicios de fuerza o de incorporar esprints en la trotadora.

Es hora de adoptar nuevos hábitos

Los malos hábitos se pueden adoptar en cualquier momento, pero también los buenos. Confía en que tu cuerpo podrá reconocer la diferencia. ¡Lo lograrás!