4 alternativas para las papas fritas que saben igual de rico

papas fritas sazonadas con salsa de tomate
¿Alguna vez alguien comió unas papas fritas que no le gustaran? Afortunadamente, disfrutar de una porción de papas fritas no tiene que ser una experiencia grasosa y llena de culpa.

por Cheryl S. Grant

¿Alguna vez alguien comió unas papas fritas que no le gustaran? Ya sea en bastones, rizadas o con forma de waffle; es difícil equivocarse con este delicioso bocadillo. Afortunadamente, disfrutar de una porción de papas fritas no tiene que ser una experiencia grasosa y llena de culpa.

¡Existen excelentes alternativas para las papas fritas en el mercado! Si estás buscando experimentar con algunas variedades, prueba una de estas cuatro saludables (y también deliciosas) alternativas para las papas fritas.

1. Papas horneadas

¿Con deseos de comer papa? No hay mucho que cambiar para que una papa frita típica sea más liviana y sana para ti. ¡Solo hornéalas! Corta una papa en cuñas y báñalas con páprika ahumada, polvo de ajo, pimienta de cayena, sal, pimienta negra y aceite de oliva. Luego colócalas en una placa para horno y cocínalas (sin cubrir) en un horno a 230 grados durante 45 minutos.

Con una pinza, voltea las papas con frecuencia durante el proceso de cocción. ¡Seguramente te van a gustar! Y lo mejor es que no tendrás que dejar de comer tu almidón favorito. Si te gustó esta receta, pruébala también con batatas.

2. Bastones de zanahoria

¿No quieres dejar de disfrutar el crujido de tus papas fritas? Las zanahorias horneadas son un gran sustituto y ofrecen una buena dosis de vitamina A. Para cocinarlas, corta algunas zanahorias grandes en pedazos más pequeños, que parezcan papas fritas regulares. Luego de lavarlas y secarlas, mézclalas con un poco de sal, pimienta negra y queso Pecorino Romano rayado. Colócalas en una placa para horno rociada con aceite en aerosol, coloca el horno a 200 grados y hornéalas durante 25 minutos.

Para obtener un mejor resultado, voltéalas dos veces durante el proceso de cocción. Sírvelas solas o agrega un poco de pimienta de cayena y una porción de mayonesa a tu salsa de tomate para darle un giro divertido.

3. Bastones de calabacín

Los bastones de calabacín quizás no sean la opción obvia, pero ¡igual son deliciosos! Y saludables. Para cocinarlos, precalienta el horno a 220 grados y coloca una leve capa de aceite en una placa para horno. Lava y seca dos calabacines y córtalos en tiras de ocho centímetros y resérvalos.

En un recipiente, bate dos claras de huevo. En otro recipiente, mezcla un poco de pimienta de cayena con media taza de una mezcla de queso Parmesano y panko. Pasa los bastones de calabacín por las claras y, luego, cúbrelos con la mezcla de panko. Colócalos en la placa para horno y cocínalos durante 20 minutos. Voltéalos cuando haya pasado la mitad del tiempo.

4. Bastones de aguacate

¿Sabías que podías hacer bastones de tu ingrediente de guacamole favorito? Es verdad. Pela y corta un aguacate y cubre los trozos en pan rayado italiano sazonado. Aplica presión para que el pan rayado se pegue a los trozos.

Luego, lo que tienes que hacer es colocar los bastones en una placa para horno aceitada y hornear a 200 grados durante 15 minutos. Para terminar, exprime un poco de jugo de limón por encima y sírvelos con salsa.

Es importante, de vez en cuando, recompensarte por todo el trabajo duro que estás haciendo en el gimnasio. Estas recetas pueden ayudarte a encontrar el equilibrio al darte el gusto con un bocadillo sabroso, sin perder de vista tus metas de ejercicio. ¡Buen provecho!