5 maneras de promover una imagen corporal positiva en el hogar

seis niños corriendo tomados de la mano hacia el atardecer
Mantenerse activos como familia puede fomentar la buena salud y ayudar a que tus hijos tengan más confianza en sus fortalezas físicas. Estos son cinco consejos para que la familia pruebe en casa.

Por Mary Lambkin

En los últimos artículos hemos hablado mucho sobre el pensamiento positivo hacia el cuerpo y sobre el diálogo interno para fomentar la confianza, por lo que tiene sentido continuar la conversación y analizar la importancia de mantener una imagen corporal favorable.

La imagen corporal, definida como la manera en que te sientes con respecto a tu apariencia, lo que piensas acerca de tu cuerpo y cómo te comportas como resultado de tus pensamientos y sentimientos, es una fuerza poderosa que puede afectar varios aspectos de tu vida cotidiana. Al tener una imagen corporal positiva y sentirte cómodo contigo mismo, es más probable que te sientas más feliz (y más sano) y que alientes a otras personas a adoptar una visión más positiva de ellas mismas. Puedes ayudar a los miembros de tu familia a mantener imágenes corporales positivas mediante estos cinco hábitos saludables en el hogar.

1. Crea una relación saludable con tu propio cuerpo

No es ningún secreto que los niños imitan los comportamientos de sus padres y los modelos a seguir, de modo que si criticas constantemente tu cuerpo, seguramente los pequeños se darán cuenta. Un estudio reveló que niñas a partir de los 5 años de edad mostraban una conciencia por las dietas y el deseo de ser delgadas, lo que significa que nunca es demasiado temprano para comenzar a fomentar hábitos saludables y una imagen corporal positiva en el hogar.

Si eres padre o madre y estás en una aventura con el ejercicio, asegúrate de abordar el tema desde una perspectiva positiva con tus hijos. Es una buena idea que te concentres en las decisiones saludables que estás tomando, en lugar de las calorías que necesitas reducir o las libras que quieres perder.

2. Evita las comparaciones

Como padre o madre, es demasiado fácil compararte y comparar a tus hijos con otras familias, especialmente cuando se trata de la apariencia física y las capacidades atléticas. Da un ejemplo saludable a tus hijos evitando las comparaciones; acéptate por lo que eres y promueve un estilo de vida saludable alentando a tus hijos a que se amen y se acepten a sí mismos.

Es tu tarea enseñarles a tus hijos que todos somos únicos y que debemos apreciar las cualidades que nos hacen quienes somos. Nadie es mejor, o peor, que nadie. Celebra a tus hijos en cada etapa de crecimiento y anímalos a que tengan confianza en sus cuerpos.

3. Establece una rutina de cena familiar

Las investigaciones demuestran que los padres y los cuidadores desempeñan un papel crucial en el desarrollo de la relación de los niños con la comida, incluidos sus hábitos y preferencias alimentarias, así como su capacidad para regular el control de las porciones y los antojos. Esto sucede particularmente durante los primeros cinco años de la vida del niño.

Al sentarse juntos a la mesa para cenar al menos unas cuantas veces a la semana, sin distraerse con los juguetes o la televisión, puedes ayudar a que tus hijos se sientan cómodos probando nuevos alimentos, a que participen en los beneficios sociales de compartir una comida y a que se identifiquen con las sensaciones de hambre y plenitud. Trata de mantener un estado de ánimo relajado durante la cena; usa los horarios de las comidas como una oportunidad para conectarte con los demás y no para preocuparte por la jornada laboral o estresarte por lo que come tu hijo.

4. Tómate un tiempo para la autorreflexión y el establecimiento de objetivos

Los niños se vuelven más conscientes de sus cuerpos y de sus capacidades alrededor de los dos años de edad. Este es el momento en el que muchos niños comienzan a expresarse a través del movimiento (desde berrinches en el suelo hasta bailes de felicidad saltando). Mientras tu hijo explora sus límites físicos, recuerda practicar la paciencia y mantener un ambiente positivo.

A medida que los niños crecen, puedes animarlos a que piensen más acerca de cómo se sienten con respecto a sus cuerpos mediante actividades divertidas que incluyan la autorreflexión. Por ejemplo, pídele a tu hijo que te cuente sobre las cosas asombrosas que su cuerpo es capaz de hacer. Busca fotos antiguas de la familia y enséñales a tus hijos cómo heredaron los rasgos físicos de sus familiares. Habla sobre un deporte o una actividad que le interese a tu hijo, como bailar o correr, y haz una lista de los objetivos relacionados con el estado físico que se vinculen con dicho deporte o actividad (por ejemplo, dominar una rueda de carro o correr una milla entera).

5. Planea escapadas familiares activas

Mantenerse activos como familia puede fomentar la buena salud y ayudar a que tus hijos tengan más confianza en sus fortalezas físicas. Los fines de semana son ideales para hacer escapadas activas, por ejemplo paseos largos en bicicleta, caminatas y eventos familiares como carreras de 5 km de caridad. Durante la semana, puedes destinar unos minutos para hacer ejercicio en familia haciendo una caminata juntos después de cenar o jugando a "las traes" en el patio.

Si el mal tiempo los tiene encerrados dentro de casa, considera ir a un gimnasio local o a un centro comunitario para jugar un partido de baloncesto o a las escondidas en ambientes cerrados. También pueden ir al centro comercial para hacer una sesión de caminata enérgica.

Haz un esfuerzo por evitar ser demasiado crítico contigo mismo o con tus hijos mientras están en movimiento, en la línea de llegada, en la cancha o incluso en el vestuario. En su lugar, ¡aliéntalos con refuerzo positivos y felicítalos por su gran esfuerzo!

Como siempre, consulta con un médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicios. Consulta toda la exención de responsabilidades médicas aquí.