Cómo usar el diálogo interno positivo en tus ejercicios

"Soy una persona hermosa" escrito en el espejo de un baño
Aplicar el diálogo interno positivo en tus ejercicios puede crear (y sostener) motivación, ¡y también mejorar tu estado de salud!

por Autumn Jones

El alimento incide sobre tu cuerpo de la misma manera en que tus pensamientos lo hacen sobre tu mente; ambos son combustibles e influyen sobre tu bienestar. Así como intentas comer alimentos saludables, deberás controlar de manera regular el diálogo interno para asegurarte de que tu nutrición sea la mejor posible.

Encontrar los aspectos positivos de la vida (incluso entre situaciones negativas) te mantiene enfocado y te inspira a dar el máximo. De hecho, aplicar el diálogo interno positivo en tus ejercicios puede crear y sostener motivación, ¡y también mejorar tu estado de salud! De acuerdo con la Mayo Clinic, tener pensamientos positivos disminuye el estrés, mejora la salud cardíaca y aumenta la inmunidad.

Como explica Psychology Today, "Una de las maneras de reconocer, promover y sostener el optimismo, la esperanza y la alegría es llenar intencionalmente nuestros pensamientos de diálogo interno positivo". Puedes comenzar a transformar tu aventura con el ejercicio usando los simples consejos que presentamos a continuación.

Comienza con poco

Primero que nada, no te presiones demasiado para lograrlo el primer día. Crear nuevos hábitos toma tiempo, así que reduce un poco de inactividad comenzando con poco. Para avanzar, atiende a lo que te dices a ti mismo cuando ejercitas. Simplemente observa los mensajes y las palabras que surgen, y decide que te gustaría cambiar.

Por ejemplo, si te descubres pensando: "Esto es demasiado difícil. Quiero renunciar", intenta cambiar por palabras alentadoras que te ayuden a seguir. ¡Las frases: "Puedo hacerlo" y "Soy lo suficientemente fuerte para terminar", son afirmaciones de diálogo interno que pueden brindarte el impulso extra que necesitas para hacer tu máximo esfuerzo!

Conecta tus sentimientos

Tener claro cómo te quieres sentir durante (y después) de tus ejercicios puede ayudarte a crear una lista mental optimista. Pregúntate cómo quieres sentirte. ¿Fuerte? ¿Con energía? ¿Flexible? ¿Todas las anteriores?

Cualquiera sea tu respuesta, úsala como inspiración acerca de qué pensar mientras caminas en la trotadora o levantas pesas. Si simplemente te dices: "Cuando hago esto, me vuelvo más fuerte", puedes crear una conexión emocional con lo que estás haciendo; y puede ayudar a recordarte tu motivación.

Sigue una pauta

Decidir usar el diálogo interno positivo es excelente, pero recordar incorporarlo a tu rutina de ejercicio puede ser más difícil. Si quieres acelerar este nuevo hábito, plantéate establecer pautas para ejercitar tu memoria.

Por ejemplo, cada vez que busques tu toalla de gimnasio, bebas un sorbo de agua de tu botella o te dirijas a hacer un ejercicio diferente, repite tu afirmación positiva en tu cabeza. ¡Mientras más veces puedas decirla, mejor!

Sigue con ellas

Si las primeras afirmaciones que pruebas parecen no tener resultado, concéntrate en inventar nuevos mantras hasta que logres un diálogo interno perfecto. De hecho, incluso puedes crear una recopilación de frases optimistas para usar, para que cada ejercicio parezca nuevo y resulte en nuevas vibras. Como todo lo nuevo, puede tener una curva de aprendizaje; recuerda que mantener el hábito realmente rendirá frutos a largo plazo.

Adoptar esta nueva forma de hablar contigo mismo no solo llevará tus ejercicios a otro nivel, también puede elevar otras áreas de tu vida. ¡Hablar gentilmente contigo mismo es una herramienta poderosa aprovechar la vida al máximo, así que aprovéchala!