Tómatelo con calma en el gimnasio con un ejercicio de baja intensidad

mujer contenta caminando en la trotadora, levantando el pulgar
¡Una caminata relajada en la trotadora con tu programa de TV favorito es una excelente manera de hacer un poco de ejercicio y, a la vez, tomártelo con calma!

Por Mary Lambkin

Una de las razones más importantes por las que las personas abandonan el gimnasio es porque se sienten exhaustos. Puede que estén cansados después de un largo día en el trabajo, demasiado agotado mentalmente por otras demandas para pensar en un ejercicio para todo el cuerpo, o simplemente sin ganas de realizar una sesión energética en la trotadora que haga latir su corazón.

Si estás en esta situación; y todos lo hacemos, de vez en cuando, recuerda que, salvo que estés enfermo, lesionado o necesites un día de recuperación, un poco es mejor que nada.  ¡Si no necesitas un día de descanso, evalúa cambiar tu sesión de ejercicio regular por un ejercicio de baja intensidad!

Beneficios de los ejercicios de baja intensidad

No solo tu físico se beneficiará con un ejercicio de baja intensidad, también es posible que descubras que estimula más tu mente y te da más resistencia para atravesar los desafíos diarios. Estos son algunos de los beneficios que puedes aprovechar si te lo tomas con calma durante tu próxima visita al gimnasio.

Más salud y estado físico

Aunque los ejercicios de baja intensidad no queman calorías con tanto vigor como los ejercicios de alta intensidad, no significa que sean una pérdida de tiempo. Algunos estudios demuestran que los ejercicios de baja intensidad pueden ayudar a las personas a bajar la presión arterial, a bajar de peso y a mantener un buen estado de salud general.

Una rutina de gimnasio que incluya una buena mezcla de ejercicios de alta intensidad (como correr, levantar pesas y hacer ejercicios cardiovasculares explosivos) y actividades de baja intensidad (como caminar, andar en bicicleta de manera relajada y realizar estiramientos) puede ayudarle a tu cuerpo a crear diferentes tipos de estados aeróbicos y a recuperarse adecuadamente entre las sesiones de gimnasio. Recuerda, debes planificar un día completo de descanso si te sientes cansado por enfermedad, lesión o sobrecarga de los músculos.

Desahogo mental

Los ejercicios de baja intensidad son menos demandantes para la mente y el cuerpo, lo que permite que los pensamientos deambulen con más facilidad. Incluso si no te sientes motivado para hacer ejercicio, recuerda, ¡una sesión de ejercicios de baja intensidad puede ayudarte a liberar parte de esa tensión!

Ponte el objetivo de liberar estrés o evalúa un problema laboral desde un ángulo diferente durante una larga caminata. Si te encuentras en el medio de un tarea abrumadora, haz una pausa para hacer un poco de ejercicio liviano, considéralo un escape. Puedes disfrutar de un programa de TV o de un podcast durante una sesión en la trotadora o simplemente concentrarte en los movimientos simples y específicos de un buen estiramiento.

Apoyo social

Es mucho más fácil disfrutar de un ejercicio relajado y fácil que de un ejercicio formal y demasiado estresante. Aprovecha al máximo tu ejercicio de baja intensidad invitando a un amigo a ir contigo al gimnasio.

Una buena regla de oro para mantener un ritmo de caminata sustentable durante un ejercicio de baja intensidad es tu posibilidad de mantener una conversación. Si no tienes el aliento suficiente como para conversar, entonces estás yendo demasiado rápido. Teniendo esto en mente, una caminata de baja intensidad es la oportunidad perfecta para pasar algo de tiempo y socializar con amigos. ¡Una sesión de estiramiento de 15 minutos es también una excelente oportunidad de encontrarse con alguien y tener una conversación casual!

Ideas para ejercicios de baja intensidad

¡Hay muchas maneras de tomárselo con calma en el gimnasio y aún así obtener excelentes beneficios para la salud y el estado físico! Estos son algunos ejercicios en los que te puedes concentrar la próxima vez que tengas ganas de hacer ejercicios de baja intensidad.

Aliviar el estrés: estiramiento

Estirarse es una buena manera de aliviar el estrés. Practica el autoconocimiento mientas ajustas los movimientos a tu propio nivel de comodidad. Emplea técnicas de respiración profunda y realiza estiramientos largos que pueden ayudarte a reducir la tensión. ¡No te olvides de calentar primero!

Dejar que tu mente divague: ejercicios cardiovasculares

Los ejercicios cardiovasculares de bajo impacto, como el ciclismo y el remo son suaves para el cuerpo y casi no requieren esfuerzo mental. Mejor aun, la naturaleza repetitiva de estos ejercicios puede ser calmante luego de un día estresante, lo que te brinda un ritmo al cual relajarte. Tómalo con calma, ve a un ritmo cómodo y haz pausas cada vez que lo necesites.

Distraerse: sal afuera

Si te encuentras atrapado en un problema, prueba salir a correr o a caminar. Plantéate invitar a un amigo como compañía para que puedas escuchar las historias de otra persona en lugar de concentrarte en tus asuntos, osintoniza una canción o un programa que libere tu mente de lo que sea que la tenga atrapada. Luego de hacer ejercicio, es probable que solo te des cuenta de que has encontrado una nuevo enfoque para tu problema.

Como siempre, consulta con un médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicios. Consulta toda la exención de responsabilidades médicas aquí.