¡Hidrátate! Por qué es importante y cómo se hace

calzados deportivos, botella de agua y mancuernas
Comprende el exceso de información sobre H2O.

Por Mary Lambkin

Dada la enorme cantidad de fuentes de agua, botellas de agua, chalecos de hidratación, cinturones para agua, vasos y otros accesorios para beber disponibles, pensarías que el agua es la mejor opción que existe. Últimas novedades: ¡realmente lo es! Pero, ¿cuánta agua es demasiada agua, o suficiente agua?

Según una investigación respaldada por los Institutos Nacionales de la Salud el agua puede ayudar a prevenir enfermedades (especialmente cuando se la consume en lugar de gaseosas) y a eliminar toxinas. Además, una hidratación adecuada puede proporcionar otros beneficios como una piel con un mejor aspecto y un mejor metabolismo.

Aquí te presentamos cómo mantenerte hidratado y comprender el exceso de información sobre H2O.

¿Cuánta agua necesitas en realidad?

De acuerdo con la Academia Nacional de Ciencias , las mujeres adultas deben intentar beber alrededor de 11 vasos de agua por día y los hombres necesitan alrededor de 15 vasos y medio. ¡Es mucho! Pero antes de que comiences a dar tragos de agua de una jarra de un galón, recuerda que estas pautas incluyen toda el agua consumida, incluida el agua de los alimentos como frutas y vegetales. Amplía tu dieta para incluir verduras de hojas verdes y frutas frescas, y comienza todas las comidas con un vaso de agua. Así sentirás cómo se elevan tus niveles de hidratación.

¿Cuál es el mejor modo de beberla?

Ante la pregunta "¿cuánta agua es demasiada agua?", pareciera que los comercializadores piensan que no existe un límite específico. Las tiendas están atiborradas de docenas de artilugios de hidratación, incluidas botellas, morrales, termos y cinturones, mientras el "agua de primera calidad" continúa saturando el mercado. Incluso el "hielo local" se convirtió en una moda. ¿Quién diría que beber agua podría ser tan complicado? No dejes que el pensamiento de beber el agua a sorbos te estrese. En cambio, ten en cuenta estos consejos:

  • Adáptalo a tu estilo de vida: recorre un día típico de tu vida y fíjate cómo puedes adaptar el agua en este. Por ejemplo, si usas el transporte público para ir al trabajo todos los días, necesitarás una botella de agua que entre en tu bolso y se cierre herméticamente. Si conduces al trabajo, busca una botella o un vaso que entre en tu portavasos.
  • "Come" el agua: introduce discretamente algunas onzas adicionales de agua con alimentos ricos en líquidos. Las elecciones más populares son las frutillas, el melón chino, los pimentones, el pepino y el tomate. ¿Sabías que el 92 por ciento de la sandía está compuesto de agua? En una sola porción de dos tazas, podrás completar cerca de nueve onzas de agua (además de muchas vitaminas A y C). Empaca una bolsa de frutas y vegetales como bocadillo previo al ejercicio y reemplaza tu tazón nocturno de helado por una taza de bayas.
  • ¡Hazlo divertido!: intenta comenzar un desafío en el lugar de trabajo para ver qué sector de tu oficina puede vaciar su dispensador de agua fría en primer lugar. Consigue un vaso de un cuarto de galón e intenta terminarlo todo antes del almuerzo. Coloca alarmas en tu teléfono o asígnate un "amigo de agua" para que te mantenga en ritmo. Un poco de competencia puede ayudarte a superar tus metas como bebedor de agua.
  • Mantén la onda: para no aburrirte de la hidratación, prueba "recetas" con agua. Por ejemplo, arroja unas rebanadas de limón para darle un toque ácido o agrega unas cuantas hojas de albahaca para obtener agua a las hierbas. Revuelve cubos de hielo saborizados para refrescarte durante un ejercicio sudoroso y recupérate luego con una taza de té de hierbas calentito.

Una vez que comienzas a ver el agua como una pizarra en blanco para probar sabores divertidos, quizás descubras que ya no deseas las gaseosas ni los jugos. Este hábito saludable puede beneficiarte de muchas maneras, como con una mejor complexión y una aumentada sensación de bienestar general. ¡Bebe mucho líquido!

 

Como siempre, consulta con un médico antes de comenzar cualquier programa de ejercicios. Consulta toda la exención de responsabilidades médicas aquí.